
La Tradición
Historia de la Corrida Goyesca de Ronda, de su primera edición en 1954 a nuestros días.
- 1954
- Primera Corrida Goyesca
- 67
- Ediciones
- 17
- Goyescas de Antonio Ordóñez

El II Centenario de Pedro Romero
La primera Corrida Goyesca se celebró en 1954, con motivo del II Centenario del nacimiento de Pedro Romero. La impulsó Cayetano Ordóñez Araújo, hijo del Niño de la Palma, y el cartel de aquel año anunciaba a Pedro Romero como «creador del toreo a pie».
Se planteó como corrida de ganaderías y la lidiaron Antonio Bienvenida, César Girón y el propio Cayetano Ordóñez, anunciado entonces como Niño de la Palma hijo.

El Maestro de Ronda
En 1955 y 1956 no se celebró la Goyesca. El festejo se reanudó en 1957 con Antonio Ordóñez en el cartel, que la toreó en diecisiete ocasiones y la organizó hasta el mismo año de su fallecimiento.
Con su carisma atrajo a aficionados de toda la geografía taurina y convirtió la tarde de Ronda en una cita de lujo para los toreros. Como empresario mantuvo un criterio invariable: carteles muy rematados para un día señalado.

Los Ordóñez y los Rivera
En 1973 la Goyesca unió a los Ordóñez y a los Rivera: Paquirri vistió por primera vez el traje goyesco y compartió cartel con el Maestro de Ronda y con El Niño de la Capea. Siete años después, Antonio Ordóñez y Paquirri torearon mano a mano.
Ordóñez toreó su última Goyesca en 1980 y siguió al frente de la organización. En 1998, ya gravemente enfermo, presenció su última tarde y recibió el brindis de José Tomás. Al año siguiente, su nieto le brindó un toro a su memoria.

Francisco Rivera Ordóñez
La Real Maestranza de Caballería de Ronda, propietaria de la plaza, confió la organización al continuador de la dinastía. Francisco Rivera Ordóñez, hijo de Paquirri y nieto de Antonio Ordóñez, había toreado su primera Goyesca en 1995, el año de su alternativa.
Organizó su primera Goyesca en 1999, junto a Espartaco y José Tomás, y mantiene desde entonces la tradición familiar: carteles rematados y el compromiso de dar lo mejor en el ruedo.

El traje goyesco
Chaquetilla corta, calzón, medias y redecilla: la indumentaria del toreo del siglo XVIII, tal como Francisco de Goya y Lucientes la fijó en los treinta y tres grabados de su Tauromaquia. De ella toma su nombre la corrida.
Es un festejo con el exorno, la vestimenta y el aparato de los tiempos de Goya: toreros y cuadrillas visten a la usanza de la época, y el público acude a la plaza vestido de goyesco.